Isla Coronado es la isla que ves desde el malecón: un cono volcánico perfecto justo al norte del pueblo. Su lado suroeste esconde una curva de arena blanca que baja a un agua turquesa somera y cristalina, y en la punta norte rocosa vive una colonia de lobos marinos de California sobre las repisas. Está a veinte minutos de la marina en Loreto Star, y por eso es el primer lugar al que llevamos a casi todos.
La playa
La playa de Coronado mira al suroeste, hacia la Sierra de la Giganta, protegida del viento dominante, así que el agua suele estar plana y en calma. Baja con suavidad, lo que la convierte en la mejor isla del parque para familias y para quien prefiere caminar dentro del agua a nadar. Varamos la lancha, montamos la carpa de sombra, las sillas y la hielera, y la arena es tuya. En la isla no hay sombra propia ni servicios —esa es la gracia—, así que todo lo que necesitas viene con nosotros.
Los lobos marinos
La colonia vive en las rocas de la punta norte. Fondeamos un poco retirados, te metes al agua con un visor y los jóvenes se acercan a investigar: giran, sueltan burbujas y te imitan. Los machos grandes se quedan en las rocas y guardamos con ellos una distancia respetuosa. Es la media hora más memorable del viaje a Loreto para la mayoría de la gente.
Snorkel y fauna
La costa rocosa entre la playa y los lobos marinos es el arrecife fácil más bonito del parque: peces ángel rey, viejas arcoíris de Cortés, peces loro, sargentos mayores, mantarrayas sobre la arena y de vez en cuando una tortuga. Sobre el agua, los acantilados albergan bobos de patas azules, fragatas y pelícanos pardos, y los delfines son comunes durante la travesía.
Cuántas horas reservar
Cinco horas cubren la travesía, los lobos marinos y un buen rato en la playa. Seis te permiten ir con calma, agregar un segundo punto de snorkel o llevar un par de líneas de curricán a la ida: el jurel se queda en los bajos frente a Coronado en invierno y el dorado pasa por ahí en verano.